mascaras
8 de diciembre, 2015

¿Guardar las apariencias? ¿Para qué?

La siguiente es una afirmación sin fundamento demostrable: es posible que la gente a la que le gusta aparentar sea más de la imaginada o -si se quiere- hacerlo se ha convertido en una costumbre arraigada socialmente.

En todo caso, ¿qué sentido tiene aparentar lo que no se tiene o no se es? Tal vez uno de los mayores problemas de asumir esa “política de vida” es que se “llegue” a la infelicidad con prontitud. ¿Por qué? Porque se es una persona distinta a la esencia que caracteriza a un individuo, se niega esto último y eso no es transparente, honesto y benevolente con el propio ser, sin mencionar una implicación a largo plazo: este hecho no repercute favorablemente en la existencia de alguien.

Por todo lo antes dicho, más vale dejar las apariencias a un lado para vivir con tranquilidad y espontaneidad; quizá de un modo más auténtico y feliz.

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